Pino Reyes HernaŐĀndez

 

Laponia no huele a nada… Huele al sonido de los pasos en la nieve. Haciendo camino blanco sobre blanco. El azul está allá arriba, es una burbuja gigante anclada a un centro que somos nosotros atravesando la taiga.

La taiga no huele a nada… Huele, al sonido de los pasos en la nieve. Haciendo camino blanco sobre blanco. A veces es de hielo crujiente si le metes, y le tienes que meter. A veces un cuento de nieve polvo en tres dimensiones para un sentido que no se escribe sino se siente. Cam√≠natelo despacio y esc√ļchalo. Es de una belleza intocable, que no te deja parar mucho porque te enfr√≠as. Tienes que deslizarte a trav√©s de ella. No puedes pararte para agarrarla pero puedes respir√°rtela hasta el fondo paso a paso. Como todas las bellezas, estar vivos no m√°s‚Ķ

El blanco, si lo sacudes bien es un color chachi. Lo dem√°s lo pones t√ļ y si no te gusta √©chale blanco otra vez. Todas las manos que hagan falta. Tantas manos le tengas que dar tantos paisajes a recorrer. La vida es un paisaje. Y un plato de pejines tambi√©n.

Los rápidos de los ríos, dicen los que saben bien del tema, hay que atravesarlos en diagonal dejándote llevar, para alcanzar una orilla. No hay más. Te lo voy a decir así: no hay más. No lo dice el premio nobel de física cuántica sino las manos curtidas del superviviente.

Pero estamos en Laponia. Atravesando la taiga, en fila india. Todos los √°rboles est√°n ah√≠. Nos acompa√Īan, los t√≠os‚Ķ Abri√©ndonos un paso. Nos gu√≠an. Con la nariz goteando el entusiasmo del aqu√≠ y ahora caminas, con el esfuerzo de profundizar y descubrir, con la gente que quieres, con la mochila que cargas. Blanco todo. Papas fritas y huevo. Blanco todo. Blanco para aprender, blanco para repartir. Y esa es una flecha en la diana.

 

 

¬°Cuerdaaaaaaa! Hay que desplegar la cuerda. Es una buena bajada. ¬ŅSimple o doble? Tengo que asegurar la pulka para que no se escape ladera abajo o se lleve por delante a mi compa√Īero. Acci√≥n, presencia total. Hemos bajado, recogemos cuerda. Seguimos. Seguimos. ¬ŅCu√°nto queda? Estamos a cuatro kil√≥metros del refugio. Mejor no pensar que est√° cerca, mejor pensar que hay que dosificar y mantener el esfuerzo en acci√≥n desconectando de la espera de la llegada. As√≠, llega simplemente. Encender el fuego con le√Īa y coger nieve para hacer agua.

El naranja

Dentro de las caba√Īas el color es el naranja. Muchos naranjas. Y est√° rico. No hace falta que sea mucho m√°s receptivo. Es el naranjita de parar, de comer, de entrar en calor, de conversar y de dormir. Afuera la noche, nieve y fr√≠o. Naranja fuego de le√Īa. Huele‚Ķ